La mayoría de festeros y habitantes de Elda pueden situar la ermita de San Antón en el callejero. Pero casi todas ellas tienen una imagen de la ermita abarrotada de gente con la imagen del santo sobre las andas saliendo o entrando a hombros de los comparsistas encargados de hacer el traslado correspondiente.
La Ermita de San Antón es mucho más que un simple edificio religioso; es el epicentro espiritual de Elda y el hogar del queridísimo patrón de los Moros y Cristianos. Este templo, de líneas sencillas pero con un hondo significado popular, es el cordón umbilical que conecta la vida diaria de los eldenses con sus tradiciones más arraigadas.
Un viaje en el tiempo: De mezquita al templo actual
La devoción a San Antón en Elda es secular. Los historiadores datan el inicio de su culto en el año 1478, dentro de una capilla del castillo palaciego de la familia Corella. Posteriormente, a finales del siglo XV, se levantó una ermita primitiva edificada sobre los restos de una antigua mezquita medieval, situada junto al desaparecido portal de la villa que llevaba su nombre.
Lamentablemente, el deterioro obligó a su demolición en la segunda década del siglo XX, lo que inició un periodo de "itinerancia" para el santo. Esta situación terminó gracias a la donación de un solar por parte de una vecina y al empeño de la Junta Central de Comparsas. La actual ermita fue solemnemente bendecida e inaugurada el 28 de mayo de 1950 bajo el estruendo de los disparos de arcabucería. El edificio ha cumplido ya sus 75 años de vida, consolidado como un símbolo arquitectónico insustituible para la ciudad.
Tradiciones alrededor de la ermita
La ermita es el escenario principal donde cobra vida la Media Fiesta en el gélido mes de enero. Alrededor de sus muros se concentran los ritos populares más antiguos de Elda:
- La Entrada de la Leña y la Hoguera: Tradicionalmente se recolectaba madera en los montes cercanos, que entraba al pueblo en carros para alimentar la gran hoguera que se enciende frente a la ermita. En la tarde del 17 de enero, la imagen de San Antón portada por los festeros de la comparsa que ese año tiene el honor de portar al santo cumplen con la obligada tradición de dar tres vueltas completas con las andas alrededor del fuego protector.
- La Bendición de los Animales: Como patrono de los animales, la ermita recibe un multitudinario y alegre desfile de mascotas locales dispuestas a recibir el agua bendita tras la celebración de la misa del día 17 de enero.
- El pulso de las fiestas de junio: Durante los días grandes de los Moros y Cristianos, la ermita marca el inicio y el fin del festejo. El viernes por la mañana el patrón es trasladado a la Iglesia de Santa Ana para presidir los desfiles oficiales, y el lunes por la noche regresa a la ermita en un emotivo pasacalle que cierra las celebraciones hasta el año siguiente.
El latido mensual: Las misas de las comparsas
Para evitar que la ermita se convierta en un monumento inerte el resto del año, la Mayordomía mantiene un calendario litúrgico y social: las misas mensuales por comparsa.
Una vez al mes, cada una de las nueve comparsas de Elda (cristianas y moras) se turna para organizar y protagonizar una misa en el interior del templo. En estas citas, los festeros acuden con sus respectivos gorros tradicionales (fez o gorro cuartelero) o distintivos. Es un acto íntimo pero muy concurrido en el que se rinde homenaje a los festeros fallecidos, se pide la protección del patrón y se fomenta la convivencia comunitaria fuera del bullicio de las grandes fiestas de junio. Gracias a este relevo mensual, la Ermita de San Antón mantiene su fuego encendido y respira fiesta los doce meses del año. La celebración de la eucaristía correspondiente al mes de junio corre a cargo de la propia Mayordomía y de la Junta Central, a modo de despedida del ejercicio festero.
“En Septiembre de 1.996, de acuerdo con el clero local y siguiendo sus indicaciones, se instituyen las Eucaristías en la Ermita en fechas cercanas al 17 de cada mes, comenzando en Octubre de cada ejercicio festero y finalizando la última en Mayo. Cada mes estará dedicado a una Comparsa, y es en esta Misa donde se aprovechará para bendecir estandartes, banderas, insignias, etc., no pudiéndolo hacer ya en la Misa Mayor de junio.”
(Extraído de la memoria de la Mayordomía de San Antón de 1994 a 2002 elaborada por don Miguel Ángel Escribá Martínez, presidente de la Mayordomía de San Antón entre los años 1998 a 2002)
Como podemos leer en el texto anterior desde 1996 se realizan de forma ordinaria misas en la ermita en torno a la fecha del 17 de cada mes. Cada comparsa celebra una eucaristía en la que de forma especial se recuerda a aquellas personas o hechos que a lo largo del año han sido importantes. De forma más emotiva se suele recordar a los festeros que han fallecido en el último año. También se aprovecha la ocasión para reconocer la labor de aquellos que han tenido una tarea destacada para la comparsa, como los cargos festeros o la junta directiva.
Según el calendario establecido a principios de septiembre cada comparsa sabe cuando va a celebrar su eucaristía y junto a la mayordomía puede preparar los textos y las lecturas de su misa para darle un toque particular al momento de encuentro y oración con San Antón. La única excepción a esta norma la realiza la comparsa de Moros Musulmanes, cuya misa se celebra a primera hora en la mañana del viernes durante los días de fiestas, antes de que se realice el traslado de la imagen de San Antón desde la ermita hasta la iglesia de Santa Ana.
