Logo Junta Central en silueta negra, sin texto

Sobre la Fiesta de Moros y Cristianos de Elda

Hablar de la Fiesta de Moros y Cristianos de Elda es hablar de historia y tradición, de cultura, de música y alegría; de color y de pólvora. Es hablar de devoción, de hermandad y hospitalidad, de igualdad, de espectáculo y de futuro.

Nuestra Fiesta conmemora un acontecimiento histórico: la Reconquista. Visitar nuestra ciudad en Moros y Cristianos es como viajar en el tiempo a la época de las cruzadas, donde las culturas árabe y cristiana luchaban por un mismo territorio. Hoy en día, aquel enfrentamiento entre culturas se representa con unas fiestas cargadas de diversión, alegría, música y color. Se tiene constancia de que en el siglo XIX ya se celebraba en Elda la Fiesta de Moros y Cristianos pero —tal y como la conocemos ahora— la Fiesta se viene realizando ininterrumpidamente desde el año 1944 y cada año se supera en participación, imaginación y espectacularidad.

Son nueve las Comparsas que componen nuestra Fiesta. En el bando Moro: Huestes del Cadí, Moros Marroquíes, Moros Musulmanes y Moros Realistas; en el bando Cristiano: Contrabandistas, Cristianos, Estudiantes, Piratas y Zíngaros.

El patrón de la Fiesta de Moros y Cristianos es San Antonio Abad, en cuyo honor se celebra y a quien la ciudad de Elda viene rindiendo culto desde 1478.

Espectáculo y color

Bloque de Diana de la comparsa Moros Realistas

Se representan grandes espectáculos en la triunfal Entrada Cristiana y en la majestuosa Entrada Mora, que tienen lugar en las tardes del sábado y del domingo. Derroche de fantasía, ilusión y color. Se pueden ver grandes boatos, coloridos maquillajes, maravillosos trajes e indumentarias y una amplia participación de festeras y festeros —de todas las edades y de las nueve comparsas—  desfilando en forma de escuadras, precedidos de sus respectivas abanderadas y capitanes montados a caballo.

Pólvora

Festeros de la comparsa Piratas disparando en el alardo

Pólvora es sinónimo de fiesta y es la protagonista de muchos actos de nuestros Moros y Cristianos. Los Alardos son el simulacro de combate que recuerda las batallas entre moros y cristianos en la época de la Reconquista.

Las Embajadas son batallas dialécticas entre los embajadores moro y cristiano, para rememorar la toma del castillo y de la ciudad por parte de uno u otro bando.

Música y cultura

Banda de música acompañando a la comparsa Estudiantes en la Entrada de bandas

La música desempeña un papel fundamental para la Fiesta. En el primer acto de las fiestas de Moros y Cristianos —la Entrada de bandas—  las bandas de música de las distintas comparsas van en pasacalle hasta el castillo de embajadas y acaban interpretando Idella, el himno de nuestras fiestas, acompañados por miles de festeros cantando.

El Ayuntamiento y la Junta Central de Comparsas de Elda organizan, desde 1986, un Certamen Nacional de Música Festera en el que se encarga una pieza musical; participan en su interpretación bandas de música de todo el territorio nacional. Gracias a este certamen, Elda cuenta con una extensa y variada colección de música festera, temas que han sido compuestos ex profeso para nuestra Fiesta y que contribuyen a la cultura, al archivo artístico y al acervo musical y festero de nuestra tierra.

Todas las comparsas cuentan además con agrupaciones musicales compuestas por festeros de la propia comparsa.

Devoción

San Antón al salir de su ermita

San Antón es el patrón de las Fiestas de Moros y Cristianos y cuenta con la devoción de los festeros eldenses. Por ello, se celebran distintos actos para rendirle culto: el traslado del Santo, la Ofrenda de flores, la Eucaristía en su honor y la Procesión.

Cada 17 de enero, día de San Antón, al anochecer, se rinde honores al Santo con una misa en el exterior de su ermita rodeada de miles de eldenses y festeros. A continuación, se cumple la tradición de bendecir los animales y el pan; y se dan tres vueltas a la hoguera prendida en su honor. El fin de semana posterior a la onomástica se celebra la Media Fiesta.

Hermandad

Ambiente festero en una sede.

Hermandad y hospitalidad son atributos que caracterizan nuestra Fiesta. Se almuerza, se come, se cena, se convive durante las veinticuatro horas en los cientos de cuartelillos, de escuadras y de festeros, repartidos por toda la ciudad y en los que se acoge al visitante como a uno más sin distinción.

Los cuartelillos y sedes festeras están abiertos a todo el mundo y son la opción ideal para reponer fuerzas.

Ambiente festivo

Miles de personas cantando en la Entrada de Bandas

Tras los actos oficiales, las calles se inundan de gente, de bandas de música y pasacalles, invitando a participar de la Fiesta a festeros y visitantes.

La Fiesta se vive en la calle en todo momento, tanto de día como de noche. La actividad no cesa en las calles, en las sedes de las comparsas y en los cuartelillos de la ciudad durante los cinco días que duran las fiestas.

igualdad

Escuadra femenina con vistoso maquillaje

Desde el resurgimiento de nuestra Fiesta en 1944, la mujer ha participado de forma efectiva y activa en todos los actos que se celebran, así como en las tareas organizativas de las comparsas, alcanzando un verdadero protagonismo en la Fiesta de Moros y Cristianos.

Cabe destacar el papel de honor que ocupa la mujer en las comparsas desempeñando el cargo de Abanderada; esta es nombrada por cada comparsa para portar la bandera, que identifica a cada una de ellas dentro de la Fiesta.

futuro

Niños de la comparsa Zíngaros en el Desfile Infantil

El Desfile Infantil es uno de los grandes atractivos de nuestros actos donde los más pequeños —el futuro de la fiesta— son los únicos protagonistas, acompañados de las agrupaciones musicales de las comparsas.

Un boato abre la participación de cada bando y cada comparsa va precedida de su Abanderada y Capitán Infantiles montados a caballo.

Los niños participan en todos los actos de nuestra Fiesta, con la única excepción de los alardos y las embajadas.

Los Actos de la Fiesta

—jueves—

Imagen del castillo de embajadas durante la entrada de bandas

Entrada de Bandas

Este acto comienza en la Plaza del Zapatero a las siete y media de la tarde del jueves, el primer día de las fiestas. Lo inicia la banda de la Asociación Músico Cultural Eldense Santa Cecilia acompañando a las autoridades municipales y festeras, así como a la persona que va dirigir el pasodoble desde las almenas del castillo; todos ellos precedidos de la bandera de Junta Central que abre de manera simbólica la Fiesta eldense.

Tras la banda local desfilan las nueve bandas correspondientes a las comparsas que componen nuestra fiesta y en representación del resto de bandas que participan en las fiestas. Cada banda va precedida únicamente del estandarte de la comparsa a la que representa, llevado este por una persona comparsista destacada de la comparsa a quien cabe tal honor. Cada una de las bandas interpreta un pasodoble o marcha distinta de acuerdo a un guion establecido previamente. Las bandas van uniformadas, con un número importante de músicos y precedidas de sus correspondientes banderas.

Al llegar todas las bandas a la Plaza del Ayuntamiento, la presidencia de cada comparsa impone un corbatín conmemorativo a la bandera de su banda mientras que el alcalde de Elda hace el mismo honor con la banda de la AMCE Santa Cecilia. A continuación, el alcalde de la ciudad, en calidad de primera autoridad, se dirige desde el castillo a todos los festeros y festeras con unas palabras de felicitación y aliento para las próximas fiestas que están a punto de comenzar.

A continuación, la persona designada por la Junta Central para llevar a cabo la dirección del pasodoble levanta la batuta y comienza la interpretación del pasodoble "Idella", himno de la Fiesta eldense, por los centenares de músicos que se han dado cita a los pies del castillo de embajadas y que es coreado por los miles de festeros que abarrotan la plaza, la propia calle Colón y las colindantes.

Los aplausos y los vivas, unidos a la mascletá que se dispara y al gozoso repicar de las campanas de Santa Ana, cierran este acto que es, ni más ni menos, que la explosión de júbilo contenido durante todo un año y que aflora en este momento en que comienza la Fiesta.

Comparsistas de la comparsa Piratas desfilando en la calle durante la celebración de la Retreta.

Retreta

Hoy la Retreta sigue siendo un acto alegre e informal, como antaño, pero sin perder su carácter festero. Todos los participantes visten el traje de guerrilla y se dejan acompañar por la música tradicional de los pasodobles o marchas festeras.

Comienza a las once y media de la noche y discurre por el mismo itinerario que el desfile infantil y las entradas, ante la masiva presencia de un público expectante que disfrutan del acto y de los grupos de festeros que desfilan haciendo distintas y bellas evoluciones dirigidos por un cabo al son de la música de marchas especialmente compuestas para ese modo de desfilar, los llamados "Bloques de retreta".

El acto finaliza bien entrada la madrugada del viernes, aunque los festeros en esta primera noche festiva no renuncian a acudir todavía a sus cuartelillos donde continúa la fiesta un poco más.

—viernes—

La comparsa Cristianos portando al patrón, San Antón, en el traslado de este el viernes por la mañana

Traslado del Santo

En 1995 la Junta Central quiso dar prioridad a estos actos que hasta entonces se hacían de una manera un tanto anárquica, dotándolos de una nueva organización, obligando a las comparsas y a sus bandas a que no interpretaran música que no sea propiamente festera. Este traslado de San Antón fue uno de los más afectados, favorablemente, por estos cambios. Este multitudinario acto consta desde entonces de dos partes: un recorrido desde la Plaza del Zapatero hasta la ermita, y el posterior traslado de la imagen desde esta hasta la iglesia de Santa Ana.

Fue a partir del año 2000 cuando se cambió el itinerario del desfile del viernes por la mañana alargándolo por diversas calles del casco histórico hasta la ermita, debido a que el anterior itinerario se había quedado obsoleto por el número cada vez mayor de festeros que en él participaban. Asimismo se recuperó también en esos años el disparo de arcabucería que abría el desfile hacia la ermita desde la calle Dahellos.

La última remodelación de este acto del viernes por la mañana consiste en que solamente participen en el desfile hasta la ermita comparsistas  acompañando con sus estruendosos disparos el estandarte del Santo desde la sede de Junta Central junto a autoridades civiles, eclesiásticas,  la Junta Central y las costaleras y costaleros de la comparsa que, en turno rotatorio cada año, se encargarán de portar la imagen del patrón sobre sus hombros.

Al llegar esta comitiva a la ermita, y que la imagen de San Antón salga de su ermita para saludar a toda la ciudad, da comienzo el pasacalles del traslado del Santo hasta la iglesia de Santa Ana con todos los festeros y festeras. Transcurre por las calles Independencia, Magdalena Maestre, Espoz y Mina, Plaza Constitución, Colón, Nueva, Ortega y Gasset y San Francisco.

La llegada de la imagen de San Antón a las puertas de la iglesia es apoteósica: salva de arcabucería, interpretación del pasodoble "A San Antón", lógicamente dedicado al Santo, y que es coreado por todos los presentes, volteo de campanas y vivas y aplausos de una multitud enfervorizada de festeros que le aclaman emocionados.

Una vez, en el interior del templo, el párroco pronuncia unas palabras de bienvenida, mientras la imagen queda entronizada en el altar mayor de nuestra principal y arciprestal iglesia.

Escuadra infantil de la comparsa Moros Realistas participando en el desfile infantil

Desfile Infantil

El desfile infantil tiene sus orígenes en las fiestas de 1976, tras una visita en el año anterior a las fiestas de Moros y Cristianos de Villena, donde Jenaro Vera —entonces presidente de la Junta Central— quedó cautivado por el "Desfile de la Esperanza" de nuestras fiestas hermanas.

Desde entonces, el desfile infantil no tuvo un momento fijo en la agenda festera, celebrándose casi siempre en el último día de la Fiesta y, en algunas ocasiones, como el acto que daba el cierre a esta.

La profunda reestructuración de la Fiesta llevada a cabo en 1991, con el fin de añadir un día más a los actos festeros para que éstos se realizaran con mayor fluidez y comodidad, trajo consigo que el desfile infantil pasara a celebrarse el viernes por la tarde, concretamente a las 19 horas. A pesar de las reticencias que había por parte de muchos festeros, e incluso de algunas comparsas, el desfile cumplió todas las expectativas y resultó muy brillante, ganándose en asistencia de espectadores festeros y no festeros.

A partir de ese año el desfile ha ido aumentando en espectacularidad, incorporándose nuevos elementos que lo engrandecen: fue en el año 1993 salió por primera vez una colla de percusión de la comparsa de Musulmanes que abría el desfile como boato de acompañamiento de su Abanderada y Capitán. Desde entonces, todos los años las comparsas que encabezan bando suelen sacar un pequeño o gran boato. La aparición de collas y agrupaciones musicales en diferentes comparsas, han hecho posible que este desfile adquiera una mayor relevancia si cabe. Los grupos musicales de las comparsas, ballets, estandartes y demás parafernalia son hoy un elemento más que abre cada uno de los bandos en este peculiar y esplendente Desfile Infantil de nuestra Fiesta. 

Los boatos iniciales son una espléndida realidad que plasman cada año las comparsas que les toca abrir su bando, ya sea moro o cristiano. En las últimas ediciones festeras son algunos colegios de la ciudad con sus niños, maestros y maestras y las propias madres, quienes montan estos boatos cada vez más originales en su planteamientos y puesta en escena.

Las aperturas de varias de las comparsas en los últimos años y el ritmo variopinto de las bandas y los grupos musicales —collas y agrupaciones musicales de las comparsas— hacen de este desfile un verdadero placer para quienes tienen la suerte de contemplar las evoluciones de sus bloques infantiles, cabos de escuadra, escuadras menudas con vistosos maquillajes —que nada tienen que envidiar a los de las escuadras adultas— y abarrotadas carrozas; todo ello unido a la ilusión y encanto que derrochan las abanderadas y capitanes que abren el desfile de sus comparsas a lomos de caballos. Es esta la verdadera “joya de la corona” de nuestra Fiesta.

—sábado—

El embajador moro dialoga desde encima de su caballo con el embajador cristiano

Alardo y Embajada Mora

En nuestra Fiesta de Moros y Cristianos estos actos son de los pocos verdaderamente insustituibles. En 1983 se introducirá un cambio esencial en las Embajadas: se desecharon los textos que los Embajadores habían recitado desde la reaparición de las fiestas en 1945, y se introdujeron los que se utilizan actualmente en las fiestas de junio. Para la Embajada Mora se eligió el texto alcoyano – uno de los más antiguos parlamentos festeros que se conocen – atribuido a nuestro paisano D. Juan Rico y Amat, escritor y poeta romántico que fue jefe político y corregidor en Alcoy de 1848 a 1850. En cuanto al texto de la Embajada Cristiana, se adoptó el que con el nombre de La Bandera de la Cruz escribió el siglo pasado el insigne poeta eldense D. Francisco Laliga Gorgues, sacado a la luz por Alberto Navarro Pastor en la Revista de Fiestas de Moros y Cristianos de Elda de 1967.

En 1984 se decide, con muy buen criterio, trasladar la celebración del acto de las Embajadas a la Plaza del Ayuntamiento, centro neurálgico de la ciudad, que resultó un completo éxito de público y de organización. Para ello se organizó para cada una de las Embajadas un boato que causó sensación y sirvió para realzar el acompañamiento de cada Embajador hasta el castillo. Este cortejo se estableció ya como obligatorio en el itinerario desde la confluencia de las calles Pemán y Antonino Vera hacia Padre Manjón, Avenida de Chapí, Antonio Maura, Nueva y Colón. En 1994, año del cincuentenario de nuestra Fiesta, la comisión organizadora introdujo el elemento de la Estafeta en ambas Embajadas. Consiste en que un emisario a caballo lleva hasta el castillo un mensaje con la petición de rendimiento de la fortaleza que es despreciado con desplante. Estos actos han incorporado otras innovaciones en esta última etapa de nuestra Fiesta que han dotado a este acto de una gran emoción.

Es destacable la organización del disparo de las comparsas en el asalto al castillo a lo largo de la calle Colón, que ha ganado en seguridad y estética, y el consiguiente “encaro” o enfrentamiento de los Capitanes que acaba con el abrazo y felicitación de los cargos máximos de la Fiesta ante las puertas del castillo.

En estos momentos, tanto las guerrillas o Alardo como las Embajadas constituyen uno de los actos más cuidados e interesantes de las fiestas de Elda: cada año son más los festeros que participan en ellos y muchos más los espectadores que los presencian en el marco de la Plaza de la Constitución, ante el magnífico castillo de madera situado delante del Ayuntamiento, que fue estrenado hace pocos años, y que es símbolo de toda nuestra Fiesta. La estafeta, el boato, el séquito del Embajador, la propia Embajada, la batalla de arcabucería y lucha final cuerpo a cuerpo de los Embajadores en el asalto a la fortaleza, constituyen la estructura de un acto imprescindible para comprender la realidad y la autenticidad de una Fiesta de Moros y Cristianos como la nuestra.

Bloque de la comparsa Contrabandistas en el recorrido de la Entrada Cristiana

Entrada Cristiana

La Entrada Mora se celebra el sábado de fiestas a las 6 de la tarde, la abre la Banda Santa Cecilia, seguida por el Embajador Cristiano con su séquito y, seguidamente, la comparsa que por turno inicia el desfile presenta un boato acorde con su propia idiosincrasia. 

Todas las comparsas han presentado boatos en este desfile, y de forma muy especial en años en los que alguna comparsa ha cumplido algún aniversario o efeméride. 

Este desfile que se describe en los programas como “Triunfal Entrada Cristiana”, recibe este nombre por ser encabezado por el bando cristiano, al que sigue a continuación el moro. El orden es rotativo, ya que la comparsa que abre el desfile al siguiente año lo cierra en cada uno de los bandos.

—Domingo—

Bloque de diana de la comparsa Moros Marroquíes

Diana

Este acto, que en un principio tuvo muy escasa repercusión, es ahora un bonito acto que cada año concentra en la Plaza del Ayuntamiento a más festeros que recorren un largo itinerario —calles Colón, Antonio Maura, Avenida de Chapí, Padre Manjón, Antonino Vera, Elia Barceló, Dahellos, Jardines y Juan Carlos—. Bajo el agradable frescor matutino que respiran las desiertas calles eldenses, los comparsistas marchan con paso alegre y colorista para recibir de nuevo —tras una agitada noche de auténtica marcha festera— a la Fiesta en su verdadera esencia.

La Diana, que tiene una magnífica participación de festeros y espectadores en otras poblaciones donde tiene una verdadera raigambre, pronto alcanzó en nuestro pueblo un grado de participación y uniformidad. Y, lo que es más importante, con el paso de los años se ha convertido en un verdadero acto de confraternidad festera cuando los participantes de cada comparsa esperan a los de las demás al final del recorrido para corresponder a su actuación con aplausos, dando muestra del elevado espíritu festero que llevan en sus corazones.

Festeras de la comparsa Estudiantes portando flores para San Antón en la Diana

Ofrenda

Desde 1995 hasta la fecha el Desfile Ofrenda ya se perfila como en honor al Santo anacoreta, patrono de los festejos de moros y cristianos, cuya imagen preside el mural donde se colocan las flores que las festeras —y cada vez más, los festeros— de cada comparsa. La ofrenda de las Abanderadas se realiza ante la propia imagen de San Antonio Abad, ubicado en el altar mayor de la iglesia de Santa Ana.

Este acto, en el que brillan con luz propia los cargos festeros de cada comparsa, comienza en la calle Juan Carlos I y continua por Juan Carlos I, Plaza Sagasta, Jardines, Ortega y Gasset, llegando a la calle San Francisco hasta las mismas puertas del templo parroquial.

La posterior Misa concelebrada en honor a San Antonio Abad reúne a todos los párrocos de la ciudad con el predicador invitado cada año. Desde 1998 se cantan en ella las composiciones dedicadas a San Antón compuestas por el músico Jesús Mula, y de cuya interpretación se encarga el Coro de los Santos Patronos  dirigido por Mª. Carmen Segura.

En los últimos años al término de la Misa, se organiza la salida del templo con un desfile de acompañamiento de cargos desde la calle San Francisco hasta la calle Ortega y Gasset, desde donde cada comparsa se dirige a su correspondiente sede social.

Festeras de la comparsa Moros Musulmanes en el recorrido de la Entrada Mora

Entrada Mora

La Entrada Mora se celebra actualmente el domingo de fiestas a las 6 de la tarde, la abre la Banda Santa Cecilia, seguida por el Embajador Cristiano con su séquito y, seguidamente, la comparsa que por turno inicia el desfile presenta un boato acorde con su propia idiosincrasia. 

Todas las comparsas han presentado boatos en este desfile, y de forma muy especial en años en los que alguna comparsa ha cumplido algún aniversario o efeméride. 

Este desfile que se describe en los programas como “Majestuosa Entrada Mora”, recibe este nombre por ser encabezado por el bando moro, al que sigue a continuación el cristiano. El orden es rotativo, como ocurre en la Entrada Cristiana, ya que la comparsa que abre el desfile al siguiente año lo cierra en cada uno de los bandos.

—lunes—

El embajador cristiano se dirige hacia el castillo para dialogar con el embajador moro

Alardo y Embajada Cristiana

En nuestra Fiesta de Moros y Cristianos estos actos son de los pocos verdaderamente insustituibles. En 1983 se introducirá un cambio esencial en las Embajadas: se desecharon los textos que los Embajadores habían recitado desde la reaparición de las fiestas en 1945, y se introdujeron los que se utilizan actualmente en las fiestas de junio. Para la Embajada Mora se eligió el texto alcoyano – uno de los más antiguos parlamentos festeros que se conocen – atribuido a nuestro paisano D. Juan Rico y Amat, escritor y poeta romántico que fue jefe político y corregidor en Alcoy de 1848 a 1850. En cuanto al texto de la Embajada Cristiana, se adoptó el que con el nombre de La Bandera de la Cruz escribió el siglo pasado el insigne poeta eldense D. Francisco Laliga Gorgues, sacado a la luz por Alberto Navarro Pastor en la Revista de Fiestas de Moros y Cristianos de Elda de 1967.

En 1984 se decide, con muy buen criterio, trasladar la celebración del acto de las Embajadas a la Plaza del Ayuntamiento, centro neurálgico de la ciudad, que resultó un completo éxito de público y de organización. Para ello se organizó para cada una de las Embajadas un boato que causó sensación y sirvió para realzar el acompañamiento de cada Embajador hasta el castillo. Este cortejo se estableció ya como obligatorio en el itinerario desde la confluencia de las calles Pemán y Antonino Vera hacia Padre Manjón, Avenida de Chapí, Antonio Maura, Nueva y Colón. En 1994, año del cincuentenario de nuestra Fiesta, la comisión organizadora introdujo el elemento de la Estafeta en ambas Embajadas. Consiste en que un emisario a caballo lleva hasta el castillo un mensaje con la petición de rendimiento de la fortaleza que es despreciado con desplante. Estos actos han incorporado otras innovaciones en esta última etapa de nuestra Fiesta que han dotado a este acto de una gran emoción.

Es destacable la organización del disparo de las comparsas en el asalto al castillo a lo largo de la calle Colón, que ha ganado en seguridad y estética, y el consiguiente “encaro” o enfrentamiento de los Capitanes que acaba con el abrazo y felicitación de los cargos máximos de la Fiesta ante las puertas del castillo.

En estos momentos, tanto las guerrillas o Alardo como las Embajadas constituyen uno de los actos más cuidados e interesantes de las fiestas de Elda: cada año son más los festeros que participan en ellos y muchos más los espectadores que los presencian en el marco de la Plaza de la Constitución, ante el magnífico castillo de madera situado delante del Ayuntamiento, que fue estrenado hace pocos años, y que es símbolo de toda nuestra Fiesta. La estafeta, el boato, el séquito del Embajador, la propia Embajada, la batalla de arcabucería y lucha final cuerpo a cuerpo de los Embajadores en el asalto a la fortaleza, constituyen la estructura de un acto imprescindible para comprender la realidad y la autenticidad de una Fiesta de Moros y Cristianos como la nuestra.

San Antón portado a hombros frente a la fachada de la Casa de la Viuda de Rosas en la procesión

Procesión

Desde 1995 la Procesión, que ha ganado enormemente en organización y protocolo. Participan todas las comparsas por las calles San Francisco, Pedrito Rico, Antonino Vera, Pemán, Dahellos, Ortega y Gasset, Nueva, Colón e Iglesia. En último lugar marcha la imagen del Santo llevada a hombros por festeros pertenecientes cada año a la comparsa encargada de portarla por turno rotativo.

Acompañando al patrón participan como Presidencia Civil el Alcalde y Concejal de Fiestas, y por parte de los festeros el Presidente de Junta Central y los de las nueve comparsas junto a la Mayordomía del Santo. La autoridad eclesiástica la comprenden los sacerdotes de las parroquias locales encabezados por el párroco de Santa Ana.

En el año 2008 se produjo una innovación en la estructura de este acto: el desfile procesional lo inició un pequeño boato de apertura compuesto por la cruz guía y dos cirios portados por miembros de la comparsa encargada de la imagen del santo, los estandartes de las comparsas arropando al de San Antón también sostenido por festeros de la comparsa a cargo de la imagen y los Embajadores Cristiano y Moro.

Una vez la imagen del Santo llega hasta las escalinatas de la iglesia Parroquial de Santa Ana acaba la Procesión propiamente dicha con el consiguiente volteo de campanas y disparo de una gran palmera de fuegos artificiales. Desde allí se organiza el traslado hasta la ermita.

Moros y Cristianos Elda
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.